Un regalo de cumpleaños para
Doña Miss
Beatriz, mejor conocida como Doña Miss, la mamá, la amiga, la maestra, la cómplice, la consejera, la que arregla todo con una sola llamada...
la mujer de la que estamos todos los días orgullosos y agradecidos.
Dicen que no hay raíz más honda que la de una madre, ni amor que se siembre con tanta paciencia y dé tantas cosechas.
Como en esas historias que tanto te gustan, donde el tiempo no pasa derecho sino en espiral, y todo lo vivido vuelve a florecer cuando alguien lo recuerda con amor, así te escribimos hoy: mirando hacia atrás para ver todo lo que has sido, y hacia adelante para ver todo lo que te sigue faltando por vivir.



Capítulo 1
De donde viene todo
Hay mujeres que crían hijos. Y hay mujeres que además de criarlos, les enseñan a caminar por la vida sin miedo. Tú eres una de esas.
Naciste en Neira, Caldas, en una tierra de montañas verdes y niebla de la mañana, donde no falta el chocolate con panela cada mañana y donde la arepa se amasa con las manos y no con la prisa. De ahí te quedó la verraquera, esa que llevas en la sangre como quien lleva un apellido.
El camino no siempre fue fácil, pero nunca dejaste que se te notara el peso. Siempre hubo un plato caliente esperando, hasta cuando decías que apenas quedaba un pititico y resultaba siendo un plato entero. Un dulce de tomate de árbol guardado para el que llegara con hambre. Una fuerza tranquila que nos hizo sentir que todo iba a estar bien, incluso cuando ni tú misma lo sabías con certeza.
Hoy te miramos y no vemos solo a nuestra mamá. Vemos a una mujer verraca, capaz, valiente, que hizo todo por amor, más verraca que volverlo a decir. Montañera hasta en la forma de querer, fuerte por fuera y tierna por dentro. Y eso no se le olvida a nadie que alguna vez haya tenido la suerte de conocerte.

Capítulo 2
Los nombres que nunca te salen bien
Kathe, Yefferson, Johan, Edson. Tú misma nos pusiste esos nombres, y llevas toda una vida cambiándolos, jaja, no hay remedio para eso.
Empiezas con uno, sigues con otro, te enredas con el tercero, y de últimas gritas el que ande más cerca para que te ayude en la cocina. Hasta que con Kathe terminaste bautizándola Yekatherine, y ya casi es su nombre de cédula.
Pero no nos importa, porque sabemos que es puro amor que no te alcanza el tiempo para acomodar en orden. Al final siempre sabemos a cuál de los cuatro le estás hablando, aunque el nombre que salga sea el de otro.






Capítulo 3
De Neira para el mundo
De esa tierra de montañas saliste a conocer el mundo entero, como si Neira se te hubiera quedado chiquita desde el principio.



Caminaste las calles de Cuba como si las conocieras de toda la vida. Frente a Machu Picchu se te notó la misma cara de asombro de una niña. Te paraste frente a las cataratas bajo la nieve de Canadá, abrigada hasta las orejas y feliz igual. Dejaste huella en Estados Unidos con la misma sonrisa de siempre. Y por supuesto, te recorriste tu propia Colombia de arriba a abajo, del Caribe a los Andes, sin dejar de ser la misma mujer de Neira en cada rincón.





El mundo resultó ser mucho más pequeño de lo que parecía en los mapas, y tú resultaste ser mucho más grande de lo que cualquiera hubiera imaginado.


Y en cada foto, sin excepción, la misma señal: esa risa que no cabe en ninguna postal.





Capítulo final
El regalo
Doña Miss, alista la maleta, alista la voz, alista las ganas de gritar cada canción de memoria, porque este mes de octubre de 2026 te vamos a llevar a ver a Bunbury en vivo.

Nada de simulacro, nada de karaoke en la sala. Este es el escenario real, la voz real, la noche que te mereces.
Bunbury, octubre 2026

Aquí no paran las sorpresas. Como sabemos que después de tanto dar, también mereces darte gusto a ti misma, aquí va un bono de 500.000 pesos para que te compres lo que se te antoje, sin pensarlo dos veces.
Como en las historias que más te gustan, la tuya también tiene sus propias batallas contra molinos de viento y sus propios años de soledad convertidos en años de compañía, de risas, de vida entera. Y en esta parte de la historia, la que todavía sigue escribiéndose, vamos a seguir aquí los cuatro, a tu lado, en cada página que falte por vivir.
Gracias por ser la mejor. Gracias por estar. Gracias por ser. Gracias por sentir. Gracias por elegir ser nuestra mamá, una y otra vez, todos los días de tu vida.
Te amamos hoy, mañana y siempre.
Con todo el corazón,
Kathe, Yefferson, Johan, Edson y Aleja
La amamos mucho Doña Miss!!!!!


